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Sudáfrica, hay que estar agradecidos

Hay que estar agradecidos y no sólo por vivir en Sudáfrica. La naturaleza (así, con mayúscula) nos cuida. Pensemos unos instantes en lo sucedido en los recientes desastres padecidos en Japón y Nueva Zelanda. Las inundaciones en Australia, India y en países de Latinoamérica. Y no nos olvidemos del caos que ocasionó la ceniza volcánica proveniente de un volcán en Islandia...

Los terremotos no son cosa frecuente en Sudáfrica. En 1969 un fuerte temblor sísmico sacudió la provincia de Western Cape. Nada del otro mundo, 6,4 en la Escala Richter. Tan sólo siete personas murieron. La nota "positiva" fue que el terremoto dañó seriamente unos bellos edificios históricos y en consecuencia estos tuvieron que ser completamente restaurados, algo que sin duda agradecerán generaciones futuras.

De tarde en tarde tenemos algún que otro tornado. Los huracanes no son cosa nuestra. Nada de lluvias monzónicas. Afortunadamente tampoco ha habido que lamentar incendios devastadores en zonas densamente pobladas. Al no tener glaciares no sufrimos el doloroso espectáculo -e inexorable- de ver como estos van lentamente desapareciendo por culpa del maldito calentamiento global. Los tsunamis pertenecen a la ficción y por tanto nunca ha habido necesidad de evacuar a miles de personas por amenaza de gases tóxicos o radioactivos.

En los últimos 40 años el promedio anual de muertes debido a desastres naturales está alrededor de 60 casos. Muy bajo si lo comparamos con algo más de 900, la media mundial (si dividimos el número de muertes por número de países en el mundo).

De lo que si hay y de sobra es períodos -en ocasiones largos- de sequía, que se alternan con episodios de pavorosas tormentas de granizo. Cuando esto sucede las compañías de seguros y los granjeros tiemblan por igual. Por fortuna, en contadas ocasiones ha habido que lamentar desgracias humanas. Salimos casi siempre mejor que mal parados.

Pero en el fondo no hay motivo de queja. La naturaleza cuida de Sudáfrica. Tal y como dice la publicidad del folleto de la oficina de turismo, "South Africa, a world in one country" (Sudáfrica, un mundo en un país). Montañas espectaculares, desiertos para soñar, playas de fina arena blanca que parece no tengan fin. La savana, el rico paisaje del Karoo, con sus curiosas koppies (colinas). El bushveld, la típica savana africana, con sus acacias espinosas en medio de extensas praderas. El clima subtropical de KwaZulu Natal. Los mantos de impresionante vegetación de fynbos y proteas que cubren las laderas de los sistemas montañosos de la provincia de Western Cape. De tener, Sudáfrica hasta presume de ser casi el único lugar en toda África donde se puede esquiar: en lo alto de las montañas Drakensberg nieva todos los años de forma muy generosa.

Sumémosle a todo esto una fauna rica en diversidad y cantidad -pocos, muy pocos países africanos pueden compararse a Sudáfrica-. Y además atesora una apabullante riqueza en relación a recursos naturales.

En Sudáfrica casi siempre luce el sol. Para hacerse una idea, en Seattle les llueve una media de 300 días por año. En Sudáfrica ocurre prácticamente lo contrario. O dicho de otro modo; en Londres el sol brilla unas 3,5 horas al día y en cambio en Sudáfrica lo hace unas 8,5.

La cosa multicultural, la diversidad étnica, no es patrimonio de Sudáfrica. A fin de cuentas vivimos en un mundo muy globalizado y pocos son los países donde la sociedad tienda a la uniformidad homogénea (puede que en Kirguizistán, Uzbekistán, Corea del Norte...). Sudáfrica es -siempre, incluso en los años de Apartheid- tremendamente multirracial y multicultural. No es fácil gestionar una ciudadanía como la sudafricana, las diferencias socioeconómicas siguen siendo demasiado escandalosas, pero al lado de Europa o Estados Unidos, donde también se da el hecho multicultural, en Sudáfrica el fenómeno es mucho más rico en complejidad (y divertido). Sudáfrica es un verdadero melting pot, termino muy americano. Pero es que además es cuna de civilizaciones ancestrales antiquísimas. El melting pot, la olla donde ponemos un poco de todos nosotros, lleva millones de años cocinando a fuego lento. El guiso por fuerza tiene que resultar sabroso.

Uno se maravilla ante el alto número de sudafricanos (en proporción a otros países) que han logrado el Premio Nobel, han registrado el mayor número de patentes y han logrado el mayor número de gestas deportivas (no hace mucho cinco sudafricanos batieron el record de natación en la modalidad extreme (súper largas distancias).

Los sudafricanos tienen fama de ser gente amable, sonríen a todo el mundo y a todas horas, se saludan y saludan a los que no conocen. También en los ascensores. Los sudafricanos son muy generosos: están en segundo lugar en la lista de los de que más dan en pro de los más necesitados. Cuartos a nivel mundial en cuanto a tareas de voluntariado (Global Living: 'The Culture of Philantropy', informe de Barclays Wealth).

Y es que hay que estar agradecidos. Este es un país de gente muy afortunada (ya sé que no todo el mundo estará de acuerdo; que si el crimen, la pobreza, la corrupción... ¿y dónde en el mundo no ocurren esas cosas?).

A partir de ahora, gente de aquí o visitantes, cuando andéis por lo alto de la meseta del Drakensberg, ojo con las tormentas: si oís truenos, ¡a cubierto! En proporción, este el rincón del mundo donde más gente muere a causa de descargas eléctricas completamente "naturales"; 150 por año, en EE.UU. tan sólo se contabilizan unas 50 anuales.

Que más, que más... ¡a sí! Casi me olvida: la ruta vinícola más espectacular tiene lugar en Sudáfrica. Los caldos que salen de sus viñedos se codean con los mejores del mercado internacional. El país es tercero en el mundo en cuanto a calidad de aguas potables. Es el segundo mayor exportador de fruta del mundo. Es el único país del mundo en abandonar de manera voluntaria su programa nuclear (programa que puso en marcha gracias a la ayuda de Israel. Eran otros tiempos...).

Más datos (estos algo triviales): el mayor productor de nueces macadamia del mundo. El puente para practicar puenting está en Sudáfrica. El tercer cañón más largo del mundo, Blyde (y el Fish River Canyon es el segundo después del Gran Cañón del Colorado). El tren más lujoso del mundo, el Rovos Rail, es un ingenio sudafricano: te lleva, entre otros muchos lugares, a las famosas cataratas Victoria, que no son sudafricanas, pero casi: eso fue debido a un error de cálculo achacable a unos ingleses, que se le va a hacer.


via la vanguardia participacion

Los rebeldes libios acusan a la OTAN de estar dejando morir a la gente de Misrata "cada día"

Bengasi/Trípoli (Agencias).- El jefe militar de los rebeldes libios, el general Abdelfatah Yunes, afirmó este martes que la OTAN les ha decepcionado y que está dejando morir cada día a los habitantes de Misrata, la tercera ciudad del país sometida desde hace mes y medio a un asedio por parte de las tropas de Muamar el Gadafi. "La OTAN nos ha decepcionado, no nos ha ofrecido lo que necesitábamos y está dejando a las fuerzas de Gadafi matar a los libios", aseveró Yunes en una conferencia de prensa en Bengasi.

El máximo dirigente militar insurgente explicó que su equipo ha estado en contacto con "los enviados de la OTAN" para dirigir los ataques aliados hacia objetivos que protejan a la población civil pero que, hasta ahora, la alianza no les ha "proporcionado" lo que necesitan. "Si la OTAN espera otra semana más no habrá ya nada más en Misrata, será un crimen que la alianza deberá cargar sobre sus espaldas. ¿Qué está haciendo la OTAN?, se preguntó y afirmó que los aliados "están bombardeando solamente algunas zonas definidas aquí y allá" mientras los habitantes de la ciudad "están amenazados de exterminación".

La OTAN afirmó este martes desde Bruselas que la defensa de la población civil de Misrata es su "prioridad número uno" y que han lanzado desde el lunes 14 operaciones, principalmente en los alrededores de esa ciudad.
El jefe militar rebelde -que dimitió de su cargo como ex ministro de Interior del régimen a los pocos días de iniciarse la revuelta libia- aseguró que Misrata se encuentra al borde del "colapso total", sin agua, electricidad, comida ni leche para los niños.

"Esto lleva así 40 días, con bombardeos diarios de artillería pesada sobre objetivos civiles como edificios, hospitales y mezquitas ", dijo y aseveró que Gadafi ha incluso "contaminado" el agua potable de las fuentes "con aguas fecales" procedentes de los pozos negros y el alcantarillado.
"Ninguna población ha sufrido algo parecido desde el comienzo de los tiempos", sostuvo y señaló que las armas enviadas en los últimos días desde Bengasi por mar hasta la tercera ciudad libia "son para defenderse de esta masacre".

Por otro lado, Yunes rechazó que existan divisiones entre las fuerzas rebeldes en el frente de batalla, como apuntaron estos días algunos medios, e indicó que cualquier ciudadano o periodista puede comprobarlo en primera línea de combate. Asimismo, explicó que,además de la línea del frente, patrullas insurgentes protegen los pozos de petróleo en las zonas del este y sureste del país controladas por los rebeldes y aseguró que el Consejo Nacional Transitorio (CNT) está legitimado para vender petróleo al exterior por lo que han iniciado contactos con Qatar en este sentido.

Un primer buque petrolero llegó hoy al puerto de Tobruk, controlado por los sublevados cerca de la frontera con Egipto, para comenzar la exportación de crudo con la que los rebeldes pretenden financiar la compra de un armamento urgentemente necesario para poder resistir el avance de las tropas de Gadafi

Un enviado estadounidense llega a Benghazi
Un enviado de Estados Unidos ha llegado a la ciudad libia de Benghazi para entablar contactos con la oposición al régimen de Muamar Gadafi y discutir posibles fórmulas para entregar ayuda financiera, según han revelado este martes fuentes de la administración.

El enviado es Chris Stevenes, antiguo 'número dos' de la Embajada estadounidense en Trípoli, y su llegada a la capital rebelde demuestra el interés de Washington por profundizar su alianza con quienes tratan de derrocar a Gadafi. No obstante, Estados Unidos no ha reconocido aún al Consejo Nacional de Transición libio, el órgano administrativo de los sublevados, como sí han hecho otros países aliados como Francia o Italia.

Fuentes del Gobierno de Barack Obama han destacado que uno de los objetivos de Stevens es "conocer mejor" a los miembros del Consejo Nacional. Espera esclarecer, por ejemplo, la fórmula política que defienden para la Libia post Gadafi o sus compromisos con la democracia y los Derechos Humanos.

"Reconocemos que el Consejo necesitará fondos para seguir funcionado y estamos discutiendo la forma en que les podemos ayudar", ha explicado una de estas fuentes, quien ha añadido también que la intención es coordinar cualquier paso con la comunidad internacional. Además, Stevens también tiene previsto discutir con la oposición al régimen libio medida de asistencia humanitaria.


Via La Vanguardia.es